El FC Barcelona dirigido por Hansi Flick muestra un ataque contundente, pero presenta una debilidad defensiva recurrente: el espacio que queda a la espalda de los centrales cuando estos suben al mediocampo. Esta zona se ha convertido en un riesgo constante que los rivales aprovechan al recuperar la pelota y lanzar pases rápidos.
El Atlético de Madrid es el equipo que más ha sacado provecho de esta vulnerabilidad, especialmente en las eliminatorias de Copa y Champions. Los análisis indican que, cuando Barça pierde la posesión, la presión no siempre es suficiente para cerrar esa zona, dejando expuestos a jugadores como Cubarsí y Eric Garcia.
El analista Lobo Carrasco propone dos soluciones tácticas sin modificar el estilo de Flick: primero, que el portero Joan Garcia se adelante unos metros fuera del área para ganar cobertura; segundo, que los centrales retrasen su posición cuando jugadores como Pedri, Gavi o De Jong controlen el balón, compensando la ausencia de laterales veloces como Dani Alves o Jordi Alba.
Estas medidas pueden ayudar a evitar contragolpes peligrosos y preservar la identidad ofensiva del equipo. Con un portero de gran nivel, el Barcelona puede aspirar a mantener la puerta a cero con más frecuencia, lo que favorecerá la lucha por La Liga y los retos europeos.