La temporada 2026/27 de Barcelona bajo la dirección de Hansi Flick comienza marcada por el desafío de gestionar un equipo fragmentado por las participaciones en el Mundial y la transición tras la salida de Robert Lewandowski. Dieciséis jugadores del Barça participaron en la Copa del Mundo, algunos aún en competencia o recién regresados, lo que obliga a Flick a manejar dos grupos distintos en la pretemporada: uno centrado en la recuperación física y la integración táctica en Cataluña, y otro preservando el ritmo competitivo desde los torneos internacionales.
Esta división afecta a piezas clave como Pedri, Lamine Yamal, Pau Cubarsi y Jules Koundé, integrantes habituales del once titular de Flick. Incorporarlos prematuramente implicaría riesgos, mientras que postergarlo podría afectar la preparación para el inicio de La Liga. La habilidad del entrenador radica en encontrar un balance adecuado para mantenerlos en condiciones óptimas para una temporada exigente.
La ausencia prolongada de futbolistas senior abre grandes oportunidades para los prospectos de La Masía como Baba Kourouma, Ebrima Tunkara, Orian Goren, entre otros. Flick ha expresado su interés en mostrar “nuevas caras”, con 13 jóvenes debutantes en su etapa como técnico. La pretemporada será una prueba no solo para asegurar su continuidad en giras como la que harán a St George’s Park, sino también para su futura integración al primer equipo tras el regreso de los mundialistas.
Desde el punto de vista táctico, Barcelona afronta un cambio fundamental tras la marcha de Lewandowski, quien anotó 120 goles para el club. En lugar de buscar un sustituto clásico, el club apuesta por un estilo más rápido, intenso y vertical. Las incorporaciones de Anthony Gordon y Karim Adeyemi reflejan esta apuesta: Gordon aporta velocidad y presión implacable, con 17 goles la pasada campaña, y Adeyemi, fichado por 22 millones de euros, ofrece explosividad y versatilidad.
Esta nueva delantera, con Lamine en la derecha, Gordon en la izquierda y Adeyemi con movilidad entre bandas y zona central, apunta a una ofensiva más fluida y menos dependiente de un referente en el área chica. La posible llegada de Julián Álvarez y la situación incierta de Ferran Torres añaden variables, aunque el equipo aún requiere jugadores efectivos en el área para convertir las ocasiones generadas por Pedri y Raphinha.
La pretemporada mostrará cómo encajan Raphinha y Adeyemi en el sistema de Flick y si el equipo opta por una transición sutil o una remodelación completa de la estructura ofensiva. La gestión de los grupos divididos, la integración de la juventud y la redefinición del ataque reflejan la filosofía pragmática e inclusiva de Flick para equilibrar preparación física e innovación táctica de cara a una campaña decisiva.