La dramática eliminación del Barcelona en la Champions League está acompañada por una creciente controversia fuera del terreno de juego. Joan Laporta, presidente del club, tomó la iniciativa de contactar personalmente al presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, para transmitir su “enorme enfado” por las decisiones arbitrales en la eliminatoria contra el Atlético de Madrid.

Los incidentes que generaron la indignación incluyen un penalti no señalado sobre Dani Olmo, una dura entrada de Juan Musso a Fermin López, la expulsión polémica de Eric García y varias decisiones controvertidas del primer partido en el Spotify Camp Nou. La frustración de Laporta fue visible incluso durante el partido, cuando se acercó al secretario general de la UEFA para quejarse.

Este hecho refleja la profunda insatisfacción del club por el arbitraje y Laporta criticó también el rechazo de la UEFA a la queja formal sobre la mano de Marc Pubill, señalando precedentes similares donde se sancionó con penalti.

La postura del Barcelona revela su determinación para reclamar un trato justo y mayor responsabilidad en las decisiones arbitrales, buscando proteger sus intereses en los escenarios más importantes. Para los seguidores, es claro que el club no está dispuesto a aceptar resultados que consideren injustos fuera del campo y ahora actúa con mayor firmeza en los ámbitos institucionales.