La final de la Copa de España de 1928 es recordada por haberse resuelto tras tres partidos entre el Barça y la Real Sociedad. El primer encuentro, jugado el 20 de junio, acabó 1-1, y el segundo, celebrado dos días después, terminó con el mismo resultado. En aquella época aún no existían prórrogas ni penaltis, por lo que se programó un tercer partido decisivo.

Las tres finales se disputaron en un lapso de poco más de una semana en el estadio El Sardinero de Santander. En la primera final marcó Samitier para el Barça; en la segunda, Piera. Y en el tercer y último partido, el 29 de junio, Samitier, Arocha y Sastre anotaron los tres goles en menos de 25 minutos, sellando el título.

Según la crónica detallada de José Torrens en El Mundo Deportivo, el primer gol llegó "a los ocho minutos cuando Castillo realiza un pase que Samitier recoge y, tras regatear a Marculeta y dos defensas, lanza un disparo formidable que roza el poste y entra en portería". La Real Sociedad empató con un penalti transformado por Zaldúa. Poco después, un centro peligroso de Piera fue débilmente repelido por Izaguirre, lo que permitió a Arocha finalizar la jugada con gol.

El tercero, definitivo, llegó antes del descanso tras un saque de falta en el que "Carulla lanza un saque largo y bombeado. Samitier finge un cabezazo y engaña a Izaguirre; el balón cae a Sastre, que remata sin oposición". El marcador de 3-1 se mantuvo sin cambios durante el segundo tiempo.

Tras conquistar la Copa, los jugadores del Barça fueron agasajados con un banquete. Antes de partir hacia Bilbao para regresar a Barcelona, el capitán Pepe Samitier envió un telegrama al alcalde, el Barón de Viver, ofreciendo el título.

Esta final representa un caso excepcional de lucha prolongada por un título en una época sin prórrogas ni penaltis, un episodio singular en la historia del club y del fútbol español.