En junio de 1991, el FC Barcelona alcanzó las semifinales de la Copa del Rey tras una contundente victoria por un total de 7-0 en los cuartos de final ante el Sevilla. La ida se disputó en el Sánchez Pizjuán con un resultado favorable para los blaugranas por 4-0.
El marcador se abrió al minuto 8 con una falta al borde del área que Begiristain lanzó hacia Bakero, quien superó a Salguero en el salto y batió de cabeza a Unzué. Cuatro minutos después llegó el segundo gol: Laudrup controló un balón en el centro del campo y cedió a Stoichkov, que se deshizo de dos defensas para devolverle el balón al danés, que batió de forma magistral al portero.
El tercer tanto llegó en el minuto 70 cuando Txiki presionó a Herrero, quien tuvo que ceder el balón a su portero en un pase forzado que Unzué no pudo detener. El cuarto gol fue obra de Eusebio a falta de nueve minutos, recibiendo un balón en profundidad, internándose por el centro y rematando con un disparo excepcional que entró por la escuadra.
La vuelta se disputó en el Camp Nou tres días más tarde, con los tres goles en la segunda mitad. El primero, en el minuto 59, fue un pase lateral de Julio Alberto hacia Koeman, que sorteó a la defensa y anotó con un disparo cruzado. El segundo, en el minuto 78, tras un error defensivo, aprovechado por Eusebio para controlar y batir de fuerte disparo a Unzué. El tercero, al minuto 87, después de una falta sobre Julio Salinas, cuando Eusebio avanzó el balón para que Salinas concretara el gol.
A pesar del dominio ante Sevilla, el Barça no logró superar las semifinales. Se enfrentaron al Atlético de Madrid, perdiendo la ida en casa 0-2 y ganando la vuelta 3-2 en el Metropolitano, insuficiente para alcanzar la final. El Atlético finalmente se llevó el título tras derrotar al Mallorca en la final.