En el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions League contra el Atlético de Madrid, Eric García fue expulsado con tarjeta roja directa en el minuto 79 tras revisión del VAR. El central español fue sancionado por una falta de último hombre sobre Alexander Sorloth, que se encontraba en posición de ataque clara. A pesar de que Jules Koundé estaba cerca, los oficiales consideraron que García era el último defensor.
Esta expulsión representó un duro golpe para el Barcelona, que había logrado igualar el marcador global. Los goles tempraneros de Lamine Yamal y Ferran Torres pusieron al Barcelona por delante en el partido, pero la expulsión cambió la dinámica. El Atlético respondió rápidamente con un gol de Ademola Lookman, asistido magistralmente por Marcos Llorente, retomando la ventaja en el global.
El incidente recuerda una situación similar en el primer partido, cuando Pau Cubarsi fue expulsado por una falta que derivó en gol del Atlético. Los expertos destacan que las decisiones con VAR nuevamente tuvieron un papel fundamental en el desenlace. Aunque polémica, la revisión confirmó la gravedad de la acción y justificó la expulsión.
Con esta derrota, el Barcelona queda eliminado de la Champions, pero mantiene su liderazgo en La Liga con nueve puntos de ventaja. Ahora concentrará esfuerzos en las competiciones domésticas para recuperar confianza tras este golpe europeo.
La expulsión de García fue un momento clave que evidenció la importancia de la disciplina y concentración en partidos de alto nivel. Obligó al Barcelona a modificar su táctica en circunstancias adversas y mostró cómo las decisiones arbitrales pueden influir en el desarrollo del partido. Para los aficionados, es un claro ejemplo de la exigencia y detalle que hay en el fútbol de elite.