El 10 de mayo de 1989, el Barcelona logró su tercer título de la Recopa de Europa en el estadio Wankdorf de Berna. Además, fue la primera copa importante que conquistó Johan Cruyff como entrenador principal del club. El conjunto blaugrana venció a la Sampdoria italiana por 2-0 en la final, dando inicio a una nueva etapa dorada.

El primer gol llegó apenas a los tres minutos por medio de Julio Salinas, tras un preciso centro de Gary Lineker. En la segunda mitad, López Rekarte, quien había ingresado como sustituto de Begiristain, anotó el segundo tanto determinante para la victoria.

En el equipo rival jugaba Víctor Muñoz, exfutbolista blaugrana, quien felicitó a sus antiguos compañeros en el vestuario tras el partido. El histórico entrenador Vujadin Boskov no pudo evitar la derrota frente a un Barcelona que mostró superioridad táctica y técnica.

Salinas destacó la importancia de su gol tras haber perdido seis finales anteriores y reconoció que esta victoria lo desligaba de la mala suerte. Por su parte, López Rekarte dedicó su primer gol con el equipo a su gente y a su ciudad natal.

Ladislao Kubala, presente como enviado especial, valoró que el gol tempranero de Salinas rompió el esquema defensivo italiano y permitió que el equipo de Cruyff desplegara un fútbol ofensivo y dominante, iniciando una nueva era para el club en Europa.