En la semifinal de la Copa del Rey, Barcelona venció 3-0 en el Camp Nou al Atlético de Madrid. El equipo mostró rapidez en el pase y efectividad en ataque, con goles de Marc Bernal y Raphinha, entre otros.

No obstante, esta victoria no fue suficiente para acceder a la final debido a la ventaja de 4-0 que Atlético consiguió en el primer partido. El conjunto de Diego Simeone utilizó una sólida defensa con un esquema 5-4-1, limitando las oportunidades del Barça.

El partido contó con momentos clave como un penal a favor de Barcelona, varias ocasiones desperdiciadas por ambos equipos y grandes paradas del portero del Atlético, Juan Musso, que impidió que el marcador fuera aún más amplio. Lesiones y cambios tácticos, como la sustitución de Jules Koundé y el desplazamiento de João Cancelo al lateral derecho, no alcanzaron para cambiar el rumbo del encuentro.

Los aficionados apoyaron intensamente al equipo hasta el final, pero el resultado global de 3-4 dejó al Barça fuera de la final. Esta actuación demuestra la resistencia y calidad ofensiva del equipo, al tiempo que destaca la importancia de la estrategia defensiva y los resultados en la ida en eliminatorias directas.

Aunque el intento de remontada terminó en decepción, el partido deja esperanzas para la temporada futura de Barcelona y señala lo difícil que es desarmar a un rival bien organizado defensivamente en series de dos partidos.