Tras la derrota contra Newcastle en la Champions League, el FC Barcelona sigue sumando una estadística negativa: lleva diez partidos oficiales consecutivos en la máxima competición continental encajando goles. En total, la defensa blaugrana ha recibido 17 tantos en estas diez jornadas, lo que promedia 1,7 goles en contra por partido.

Este dato contrasta notablemente con su buen rendimiento defensivo en competiciones nacionales, donde Joan García, portero del equipo, acumula 14 partidos sin recibir goles en la presente temporada, incluyendo otras competiciones.

La explicación en parte reside en las lesiones sufridas por la defensa: actualmente cuatro defensores clave —Eric Garcia, Koundé, Balde y Christensen— están fuera por lesión, lo que dificulta la construcción de una línea defensiva estable y competente en partidos de alto nivel.

Mientras tanto, el equipo compensa sus problemas atrás con un ataque efectivo que ya ha marcado 29 goles en estos diez partidos de Champions. Sin embargo, dependiendo de la capacidad defensiva, este desequilibrio puede ser un riesgo en fases decisivas del torneo.

El Barcelona debe buscar soluciones defensivas urgentemente para mantener sus opciones en Europa. La situación también invita a reflexionar sobre la preparación táctica y física para afrontar rivales de este calibre.