El presidente del Barcelona, Joan Laporta, anunció que el club presentará una segunda queja oficial ante la UEFA tras ser eliminado por el Atlético de Madrid en la Champions League. La primera reclamación, que giraba en torno a una polémica mano de Marc Pubill que no fue sancionada con penalti, fue rechazada por inadmisible.
Laporta calificó el arbitraje en ambos partidos como «una vergüenza» e «intolerable», señalando errores claves como penales no concedidos, una tarjeta amarilla revertida por el VAR y faltas no sancionadas que perjudicaron gravemente al Barcelona.
Aunque las relaciones entre Barcelona y UEFA habían mejorado después del episodio de la Superliga, este conflicto actual amenaza con reavivar tensiones. Laporta se había reunido anteriormente con el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, para discutir sanciones disciplinarias, lo que evidenciaba una voluntad de diálogo.
Esta queja muestra la postura del Barcelona en la defensa del arbitraje justo y la protección de los intereses del club en el máximo nivel. Para los aficionados, es una señal del compromiso del equipo de luchar contra las injusticias dentro y fuera del campo.