En el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League contra el Atlético de Madrid, el joven defensor blaugrana Pau Cubarsí recibió una tarjeta roja directa en el minuto 44. Inicialmente amonestado con amarilla, el VAR modificó la sanción tras determinar que fue el último hombre al derribar a Giuliano Simeone, dejando al Barcelona con un jugador menos justo antes del descanso.
Hasta ese momento, el Barça había sido superior, gestionando el ritmo y generando ocasiones claras. Sin embargo, Cubarsí midió mal la carrera y dudó entre ir al cruce o no, cometiendo una falta decisiva. Esta expulsión desfiguró completamente el plan de juego de Hansi Flick, permitiendo al Atlético anotar un golazo de Julián Álvarez y replantear su estrategia con un bloque bajo y contragolpes.
Los analistas discutieron si la inexperiencia de Cubarsí pesó en la jugada. Algunos señalaron que debía dejar correr y confiar en el apoyo de Araujo, mientras que otros atribuyeron el fallo a errores colectivos en la transición defensiva. En definitiva, jugar con diez fue un lastre físico y táctico para el Barcelona, que vio a Atlético marcar un segundo gol por medio de Sorloth.
Este episodio resalta la necesidad de madurez mental y disciplina táctica en jugadores jóvenes durante partidos de alto nivel. La roja de Cubarsí es una lección sobre cómo un solo error puede desequilibrar a un equipo y cambiar el curso de una eliminatoria.