Barcelona enfrentó un reto importante tras la lesión de masa muscular de Frenkie de Jong, que lo dejará fuera por cinco o seis semanas. El técnico Hansi Flick decidió aprovechar esta situación para experimentar tácticamente con Eric García como elemento central.
La novedad radica en que Eric no solo actúa como mediocampista defensivo, sino que se desplaza hacia la defensa, formando una línea de tres defensas situacional. Esto permite que los laterales João Cancelo y Abde Balde se eleven en los costados, generando amplitud en ataque.
Aunque en el papel la formación sea un 4-2-3-1, en posesión el equipo se transforma en un 3-4-3. Los extremos Raphinha y Lamine se internan como delanteros interiores, aumentando las opciones ofensivas.
En fase defensiva, Barcelona regresa a un 4-4-2 más clásico con posiciones flexibles de Eric y Cancelo, mejorando el pressing y la resistencia ante contraataques gracias a una estructura "3+2" con tres defensores y dos mediocampistas que protegen.
El sistema reduce la carga sobre un único mediocampista creativo, compartiendo la salida con balón, algo vital sin De Jong.
No obstante, existen riesgos: la subida de los laterales deja espacios en los costados si falla el contrapresing, y constantes cambios posicionales exigen gran disciplina para evitar errores.
Esta táctica permite a Barcelona mantener un estilo ofensivo y una defensa sólida pese a la baja de su jugador clave. Los próximos partidos serán cruciales para evaluar la efectividad del planteamiento de Hansi Flick.