Pere Puní y Ricard Torquemada. Actualizado a 09/02/2026 05:45 CET. Existen clubes en Europa capaces de competir con el Barça en fichajes, en victorias o en la construcción de una identidad atractiva, pero, salvo casos puntuales como el Athletic, no hay en el planeta un equipo que aspire a todos los títulos apoyándose en tantos jugadores jóvenes nacidos y formados en su propia cantera.

Algunos escépticos dirán que la confluencia de tantos canteranos es consecuencia de los problemas económicos del club; esa influencia es innegable, pero no anula la habilidad de La Masia para trabajar con el talento joven y convertirlo en una realidad deportiva. Si profundizamos, lo que impresiona especialmente es la incontestable cantera de centrocampistas.

El Barça–Mallorca, con siete jugadores formados en casa en el once inicial, ofreció una foto panorámica que permite entender la dimensión de la obra. Aprovechando la baja por lesión de Pedri y el descanso de De Jong, Flick arrancó con Casadó, Dani Olmo y Fermín y terminó con Casadó, Marc Bernal y Tommy Franqués en el centro del campo. El Barça dominó el encuentro y lo manejó en su sala de máquinas con cinco mediocentros de distinto perfil y generación.

Los caminos de cada uno son distintos: Dani Olmo eligió madurar fuera antes de volver; Marc Bernal siempre fue un nombre señalado; Fermín parecía quedarse a medias hasta que Xavi lo rescató; Casadó aprovechó la oportunidad que le dio Flick cuando pudo haber abandonado el sueño; y Marqués vivió un día de debut inolvidable. Podría parecer casualidad, pero ampliando la perspectiva aparecen también casos como el de Gavi, lastrado por las lesiones, o Dro, que prefirió progresar en el PSG.

Sin olvidar que La Masia dio sentido a la figura de Leo Messi y ahora proyecta de forma inimaginable a Lamine Yamal, el Barça eligió la circulación como asignatura principal antes que el remate. Su producción incesante de centrocampistas de primer nivel no es casualidad y resulta difícilmente reproducible. Orgullo blaugrana.

Hace muchos años que los centrales franceses son habituales en los grandes equipos europeos: Saliba en el Arsenal, Upamecano en el Bayern, Konaté en el Liverpool, Fofana y Badiashile en el Chelsea, Lenglet en el Atlético de Madrid, el joven Yoro en el Manchester United, e incluso jugadores como Koundé o Kalulu reciclados al lateral, al igual que en su día Pavard o Lucas Hernández. Todos ellos son opciones de primer nivel para Francia: por lo general reúnen potencia física, dominio aéreo y una mejora constante con el balón en la salida, pese a que la toma de decisiones sigue siendo un área por pulir. Denominación de origen.