En una entrevista de despedida ante los medios del club, antes de dimitir para presentarse a la reelección, Joan Laporta explicó los motivos que llevaron al FC Barcelona a romper con el proyecto de la Superliga. Expuso que la Superliga se fue desintegrando y que, en su situación, no aportaba beneficios al club, generando principalmente gastos y una incomodidad permanente en las relaciones, especialmente con el Real Madrid. El club siguió el procedimiento para salir y ahora busca estabilidad dentro de la familia del fútbol.

Laporta aseguró que la relación con la RFEF es muy buena, con comunicación constante y fluida, y que el club ha tendido puentes con la UEFA, la EFC (antigua ECA) y la FIFA. Señaló que la relación con el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, y con el órgano ejecutivo es sólida y constructiva, y que Barcelona ha contribuido a la paz y a la estabilidad del fútbol europeo.

Sobre una posible reincorporación a la EFC, Laporta explicó que primero era necesario dejar formalmente la European Superleague, algo que ya se hizo porque el proyecto se fue desintegrando y no se podía implementar; representaba sobre todo costes para el club y no beneficios. El Barça actuó correctamente en su salida y ahora trabajará con la UEFA en favor de la sostenibilidad de las competiciones.

Respecto a las obras del Spotify Camp Nou, Laporta afirmó que, en términos generales, el proyecto inspira confianza. Tuvo que actualizarse prácticamente desde cero para hacerlo viable y acorde al nivel del club, pero los trabajos avanzan a buen ritmo pese a problemas sobrevenidos. El contratista Limak ha mostrado capacidad de ejecución, rapidez ante incidencias y un alto nivel técnico, por lo que el club se siente satisfecho y agradecido.

El presidente manifestó disgusto por la licencia 1C: el Gol Nord y la grada 1957 están acabados en obra, pero la licencia, que debía haberse concedido la primera semana de enero, no se ha otorgado en febrero. Barcelona está realizando mejoras en accesos y cumpliendo requisitos, y Laporta confía en que pronto se obtendrá la autorización.

También destacó la complicidad con el Ayuntamiento y el alcalde, comprometidos en acelerar no solo el estadio sino todo el entorno. Si el club aspira a acoger una final de la Champions o partidos del Mundial, será necesario que tanto el estadio como su entorno estén terminados.

En cuanto a plazos, explicó que las obras principales deberían estar acabadas a finales de 2026 y la cubierta se instalaría en 2027. El proyecto precisa cuatro meses sin actividad en el estadio y, en el escenario optimista, podría culminarse hacia finales de 2027. Además del estadio, hay que desarrollar el campus y ejecutar las modificaciones del entorno, labores que hay que iniciar cuanto antes.

Sobre un posible regreso a Montjuïc, dijo que no hay previsión inmediata: cualquier retorno temporal se consensuaría con el calendario de Liga y Champions si el equipo se clasifica. El rendimiento económico del nuevo Spotify Camp Nou será clave para los ingresos del club: mejorará la venta de entradas, la hostelería, los espacios comerciales, las activaciones de patrocinio y la capacidad de organizar eventos globales y experiencias personalizadas, lo que permitirá ir devolviendo la deuda e invertir en el proyecto deportivo.

Acerca del nuevo Palau Blaugrana, Laporta explicó que su construcción será la fase final del proyecto y que la primera piedra se prevé para 2027. Será un pabellón moderno y polivalente con capacidad de generar ingresos por su aforo y para acoger conciertos o finales europeas, un proyecto arquitectónico ilusionante para el club.

Laporta recordó que este proyecto debía haberse finalizado desde su marcha en 2010 y destacó que en los últimos años se ha logrado un avance visible que ya causa sensación. Reiteró que el proyecto patrimonial es el más importante en la historia del club y la vía principal para recuperar la competitividad deportiva y la salud financiera.

Entrevista por Joan Poquí. Actualizado: 08/02/2026 20:45 CET.