Por German Bona. Publicado 08 FEB 2026 8:00; actualizado 08 FEB 2026 10:30. El tanto de Marc Bernal frente al Mallorca fue la culminación emotiva de un partido que desató la euforia entre sus compañeros y el cuerpo técnico de Hansi Flick.
Quienes conocen a fondo la dinámica interna de un vestuario saben que la diferencia la marca la unión. Si dentro de las cuatro paredes no hay feeling, no hay nada que hacer aunque los jugadores sean muy buenos. La gestión de Flick sobre la plantilla del FC Barcelona es un ejemplo y la principal garantía del buen momento.
El Barça demostró estar muy compacto y el gol de Bernal, que cerró una magnífica segunda mitad y dejó el 3-0, es uno de esos instantes que perduran. La alegría sincera de los futbolistas y del staff técnico refleja la liberación tras meses complicados y la sensación de haber salido del túnel para ver un horizonte más claro.
En la primera parte el equipo tuvo problemas ante rivales que se cierran y buscan transiciones rápidas. Marcus Rashford, jugador de juego anárquico en ocasiones, resultó útil: jugó a gran velocidad y generó el primer tanto de la tarde.
Hubo un rechazo en el que estuvo involucrado Lewandowski, un recordatorio para quienes hablaban de su retirada prematura: su posición y su capacidad para influir en el juego en el área siguen contando.
La segunda mitad fue otra historia: un Barça distinto, liderado por Lamine Yamal. El canterano volvió a echarse el equipo a la espalda y sigue en racha con cinco partidos consecutivos marcando. Su gol inicial fue un recurso más que demuestra evolución y mayor complejidad en su juego.
Antes del tanto definitivo, Quimero González —en el texto original escrito como Quinero— dejó pasar un penalti clarísimo sobre el jugador de Rocafonda que podría haber cerrado el encuentro. Finalmente, Bernal se vistió de héroe inesperado: el de Berga combina una presencia física notable (1,93 m) con una velocidad destacada y una zurda técnica que le permiten desbordar y superar a Pablo Maffeo.
La definición, con la intervención de Mascarell en el rebote, llevó al Spotify Camp Nou a un estado de comunión y alegría. Era un premio merecido tras meses difíciles para el jugador.
La situación del Barça actualmente es brillante: líder de LaLiga, en los octavos de la Champions sin necesidad de play-off, semifinalista de la Copa del Rey y ya con la Supercopa de España en el bolsillo.
A 600 kilómetros, en el Bernabéu, el Real Madrid duerme a cuatro puntos de los azulgrana y le espera el infierno de Mes alla... antes de jugarse Europa contra un equipo dirigido por Mourinho. Es otra página en la historia del campeonato.
En el debate también aparecen nombres de la cantera —Bernal, Casadó, Marqués— como evidencia de que La Masia sigue aportando al primer equipo en este proyecto liderado por Flick.