La derrota por 0-4 ante el Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de la Copa del Rey fue dura de por sí, pero en el vestuario el enfado se centró en la anulación del gol de Pau Cubarsi.

El tanto fue invalidado tras una revisión del VAR que duró más de seis minutos. El árbitro en el campo, Juan Martínez Munuera, esperó la confirmación del responsable del VAR, Pablo González Fueres, quien tuvo que apoyarse en líneas manuales de fuera de juego porque el sistema semiautomático no funcionó.

Esa decisión se convirtió en uno de los principales temas después del partido, sobre todo entre los jugadores del Barcelona. Frenkie de Jong fue uno de los más críticos: en la zona mixta, dijo a medios internacionales que había revisado las imágenes y no coincidía con la decisión final, señalando que en las tomas de televisión no se aprecia contacto con el balón y que un defensor está a aproximadamente un metro de Rober cuando Fermin dispara.

De Jong añadió que el colegiado en el terreno de juego poco puede hacer en estas situaciones porque no dispone de las mismas imágenes que el VAR, y apuntó al proceso del VAR y a los propios fotogramas como el problema principal; si la decisión se basó en ese único fotograma, consideró que resulta escandaloso, ya que la jugada le pareció clara.