En el partido de Champions League entre Barcelona y Newcastle, la acción de Kieran Trippier sobre Raphinha desató una gran controversia. El defensa sujetó descaradamente el brazo del atacante justo cuando este tenía camino libre hacia una portería vacía tras una asistencia precisa.

La afición del Camp Nou reclamó con fuerza la revisión inmediata por VAR. Sin embargo, el árbitro Mateu Lahoz sancionó con penalti y mostró únicamente tarjeta amarilla. Esta decisión generó opiniones divididas entre expertos. El exárbitro Iturralde González explicó que la amarilla solo se justifica si el árbitro cree que Raphinha no llegaba a tocar el balón.

De forma contundente, Mateu Lahoz definió la acción de Trippier como una ‘roja de libro’. Los analistas indicaron que en jugadas tan ajustadas, la duda suele traducirse en amarilla, pero el episodio dejó perplejos a muchos por su posible impacto en el partido.

Este caso plantea interrogantes sobre el uso del VAR y la uniformidad de criterios para tarjetas amarillas o rojas en el máximo nivel. La decisión de no expulsar a Trippier puede ser crucial y abrir nuevos debates sobre la calidad del arbitraje en la competición.