En su segunda temporada, Hansi Flick mantuvo la línea defensiva adelantada en el Barcelona, una táctica que los rivales en Europa ya aprendieron a explotar. Equipos como Brujas, Eintracht, Copenhague, Newcastle y Atlético marcaron goles con un patrón claro: pases largos a la espalda de la defensa que terminaban en centros fáciles y goles.

La ausencia de Raphinha agravó la situación, dejando al equipo con menos recursos defensivos en las bandas. Sumado a esto, tres expulsiones de defensores principales, incluidos Eric Garcia y Cubarsí, complicaron aún más la situación táctica y contribuyeron a eliminaciones y la pérdida de dos trofeos importantes.

Esta repetición de errores tácticos demuestra que el esquema de línea alta y presión constante no se adapta al plantel actual del Barça. Los rivales con contraataques rápidos encontraron sencillo vulnerar la defensa, lo que afectó decisivamente el rendimiento en momentos claves. Esto indica la necesidad de que el club reconsidere su enfoque defensivo para evitar futuras decepciones en competiciones europeas.

El patrón mostraba una fragilidad preocupante: sin cambios, Barcelona se arriesga a seguir cayendo ante rivales que conocen sus puntos débiles. La próxima temporada es crucial para corregir estos fallos y fortalecer la defensa si se quiere recuperar la competitividad continental.