Tras la derrota ante el Atlético en los cuartos de final de la Champions League, el entrenador del Barcelona, Hansi Flick, centró sus críticas en el árbitro István Kovács y sus decisiones polémicas. La acción más discutida fue una clara mano del defensor del Barça, Pubill, con el balón en juego, que no fue sancionada ni por el árbitro ni por el VAR.

Flick destacó que esta decisión pudo cambiar el rumbo de la eliminatoria y colocó a Kovács en el foco de la polémica. Además, apuntó la inconsistencia en las tarjetas mostradas: como la amarilla a João por protestar, a sabiendas de que se perdería el partido de vuelta. Según Flick, Kovács actuó no solo viendo la jugada, sino pensando en las consecuencias, lo que afecta la imparcialidad.

Estos hechos cuestionan la coherencia y la transparencia en la aplicación del reglamento en la Champions League. Para el Barcelona, representa no solo perder un partido clave, sino también la necesidad de estar alerta ante posibles dificultades con el arbitraje en el partido de vuelta. Flick criticó que los árbitros decidan "por absurdo" en lugar de aplicar el reglamento. Este hecho es relevante para los aficionados, pues afecta el resultado deportivo y la gestión del torneo.

Finalmente, la posición de Flick subraya la importancia para el club y sus seguidores de seguir la situación del arbitraje y preparar estrategias para adaptarse mental y tácticamente a decisiones ambiguas. No se trata solo de justicia, sino de un factor que puede influir en las posibilidades a corto plazo del Barça.