En la jornada 24 de La Liga Barcelona perdió 2-1 como visitante ante Girona y terminará la fecha en segunda posición, a dos puntos del líder. El Barça dominó el primer tiempo y creó numerosas ocasiones muy claras, pero no las materializó.

Raphinha falló una oportunidad dentro del área y luego estrelló el balón en el poste, mientras que Lamine Yamal fue puesto delante del portero en un uno contra uno y también dio en el poste; al descanso el Barça debería haber ido por delante por varios goles, pero se marchó sin marcar. Hansi Flick hizo ajustes tácticos que mejoraron la estructura defensiva: la trampa de fuera de juego funcionó, los dos laterales se quedaban atrás más a menudo y Dani Olmo actuó como pivote junto a Frenkie de Jong.

El Barça salió menos preciso en la segunda parte y empezó a perder balones en zonas peligrosas, lo que permitió a Girona salir a la contra. Pau Cubarsí remató de cabeza un centro de Jules Kounde y puso a los visitantes por delante. Dos minutos después Thomas Lemar empató y hacia la hora de juego los locales habían nivelado; a partir de ahí Girona dominó y generó más ocasiones. El Barça tuvo suerte en algunos momentos gracias al fuera de juego y a varias intervenciones destacadas del portero Joan Garcia.

Fran Beltrán marcó desde fuera del área para completar la remontada de Girona. En la jugada previa hubo un posible contacto sobre Kounde que ni el árbitro ni el VAR señalaron. En el tiempo añadido Ronald Araujo falló una gran ocasión tras un centro de Yamal, a Robert Lewandowski le anularon un gol por fuera de juego, Frenkie de Jong cayó en el área sin que se pitara penalti, y Joel Roca vio la roja directa por una entrada fea sobre Yamal.

El Barça lo intentó hasta el final pero no logró el empate. Es una derrota dolorosa: tras un primer tiempo dominante, el colapso en la segunda mitad resulta inaceptable y tanto jugadores como cuerpo técnico deben asumir responsabilidades y analizarse.