El FC Barcelona encajó su segundo derrota consecutiva al perder 2-1 contra el Girona en el Estadi Montilivi en La Liga. Días después de la dura derrota 0-4 ante el Atlético de Madrid se esperaba una reacción de los azulgrana, pero no la hubo. Oportunidades falladas, errores defensivos y decisiones arbitrales cuestionables contribuyeron al resultado; el club terminó la jornada en segundo lugar, a dos puntos del Real Madrid.
Tras el partido el entrenador Hansi Flick fue crítico tanto con el juego de su equipo como con el arbitraje. Dijo que no quería hablar sobre el segundo gol porque “todos vieron lo que pasó”, en referencia a un claro choque sobre Jules Koundé en la jugada previa al gol tardío de Fran Beltrán, que el árbitro dejó pasar. Presionado, planteó una pregunta retórica para subrayar que se trató de una falta.
No obstante, Flick se negó a culpar únicamente al árbitro y admitió que sus jugadores estuvieron mal, especialmente en la segunda mitad: “Jugamos muy mal en la segunda parte. Fuimos débiles en defensa”. También lanzó una crítica al nivel arbitral: “Ellos [los árbitros] están al mismo nivel que nosotros, así que tal vez no sea un buen nivel”.
Sobre el rendimiento dijo que el equipo no está de buen ánimo y atraviesa un mal momento, y que será un camino largo para volver a luchar y recuperar la primera posición. Señaló el cansancio — “el equipo está cansado, no fresco” — y pidió más hambre de victorias, más control y menos errores. Rehusó señalar a nadie en particular: Barcelona tuvo muchas ocasiones en la primera parte y Girona en la segunda; en las transiciones, en defensa y en el posicionamiento, sobre todo en el centro del campo, habrían fallado.