En un partido de la Copa del Rey, Pedri protagonizó un gesto heroico al negarse a ser sustituido en el minuto 71 a pesar del agotamiento y molestias físicas. Era su primera titularidad tras una lesión, habiendo disputado apenas dos encuentros desde su regreso.
El Barça afrontaba el partido con bajas sensibles: Koundé lesionado y Balde, que tuvo que retirarse por molestias. Con dos sustituciones ya consumidas, el técnico Hansi Flick veía fundamental la presencia de Pedri para mantener el control y la claridad en un encuentro de mucha resistencia. Solo en la prórroga estaría disponible un cambio más.
La decisión de Pedri de continuar en el césped pese al desgaste pone de relieve su compromiso y relevancia en el equipo. Jugó los 90 minutos completos, sosteniendo al Barça en una situación complicada.
Este episodio confirma la importancia de Pedri para el Barça, especialmente en partidos donde el margen de error es mínimo y las opciones en banca están limitadas. Su actitud ayudó a preservar el rendimiento colectivo y alimentar las esperanzas en la competición.