El FC Barcelona recibió un duro mazazo en los primeros minutos en el Metropolitano. Un conjunto de circunstancias —un pase atrás de Eric García, el comportamiento irregular del balón por el estado del césped y una mala resolución de Joan García— desembocaron en un gol tempranero que dejó al equipo de Hansi Flick obligado a una complicada remontada.
En el minuto 7, Eric García quiso darle salida a la jugada con un pase hacia atrás que debía ser controlado por Joan García. El césped provocó varios botes extraños y el balón se deslizó casi por debajo del pie del portero, cruzando la línea de gol. Fue un tanto que se recordó por la rapidez del episodio y por cómo influyó la superficie de juego.
Lookman culminó una segunda acción de gol aprovechando la pasividad defensiva culé. Poco después, antes de cumplirse el cuarto de hora, otro regalo defensivo permitió a Griezmann definir con comodidad ante un Joan García superado por la situación.
Con posterioridad se pudo comprobar que el pase atrás de Eric García se vio alterado por el mal estado del césped del Metropolitano, un aspecto que había recibido críticas durante la semana y que provocó rebotes inesperados del balón. Todo ello, sumado a que el equipo no logró coger el ritmo del encuentro desde el inicio, dejó a los blaugrana en una situación muy complicada.
Los primeros quince minutos volvieron a evidenciar la fragilidad del Barça: la falta de tensión y concentración en los arranques de partido que han sido una constante en las últimas semanas no se han corregido. El mal repliegue, las tardanzas en las coberturas y la ausencia de presión propiciaron que el rival encontrara y materializara ocasiones.
En conjunto, para el equipo de Hansi Flick supuso un golpe severo: sin tiempo para asentarse, el Barça quedó obligado a una remontada épica mientras volvieron a ponerse bajo la lupa tanto el estado del césped como los problemas de concentración en los minutos iniciales.