El FC Barcelona comunicó el sábado que ha abandonado oficialmente la Superliga Europea, notificando a la European Super League Company y a los clubes que seguían vinculados al proyecto. El comunicado del club fue breve y factual, indicando la notificación formal de retirada sin exponer motivos.

La implicación del club en la Superliga se remonta a abril de 2021, cuando la idea de una competición cerrada impulsada por los principales clubes europeos salió a la luz y pronto se desmoronó ante la oposición pública, la presión política y la resistencia de la UEFA.

Con el tiempo Atlético de Madrid, Juventus, AC Milan, Inter y todo el contingente inglés abandonaron el proyecto. Ahora el único club que permanece asociado a la Superliga es el Real Madrid. Para el Barcelona la salida tiene un carácter más simbólico, ya que era el último implicado oficialmente.

El momento elegido resulta significativo en la política interna del club. Joan Laporta tiene previsto dimitir el lunes para lanzar su campaña de reelección antes de la votación del 15 de marzo. Su relación con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se percibe cada vez más como una carga, por lo que el anuncio cobra relevancia.

Antes de la final de la Supercopa de España, Laporta admitió la existencia de relaciones tensas con el Real Madrid, lo que subrayó la fricción entre ambos clubes. La Superliga era el último elemento visible que unía a ambos presidentes; ahora ese vínculo ha desaparecido.

El acercamiento a la UEFA se produjo en un contexto complejo. El Barcelona ha estado bajo escrutinio por posibles infracciones del Fair Play financiero y fue multado por la UEFA con 60 millones de euros, de los cuales 15 ya se han pagado y el resto está en apelación. Esa exposición hacía más arriesgado un enfrentamiento prolongado con la federación.

Hubo señales de cambio antes del anuncio. En octubre Laporta asistió a la asamblea anual de clubes europeos en Roma, presentándose como puente entre los defensores de la Superliga y la UEFA. En un acto de la Fundación Cruyff volvió a insistir en la reconciliación y en el regreso de los clubes vinculados a la Superliga a la UEFA y a la asociación europea de clubes.

Según informaciones, Laporta ha reconstruido relaciones con Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, y se ha acercado a Nasser Al‑Khelaïfi, presidente del PSG y actual cabeza del EFC. La reintegración del Barcelona en el EFC, del que había estado excluido, fue un factor importante.

El nuevo formato de la Champions League, con más partidos y mayores ingresos, también redujo el atractivo de la Superliga y facilitó la decisión de retirada desde una óptica deportiva y comercial.

En la práctica, la salida del Barcelona no conlleva sanción económica, a pesar de conversaciones previas sobre una posible multa de 300 millones de euros. Según se informa, Laporta resolvió la cuestión, permitiendo al club marcharse sin pagos adicionales.

De acuerdo con La Vanguardia, uno de los próximos objetivos del club es recuperar un papel destacado dentro del EFC. Se espera que ese proceso coincida con las dimisiones de Laporta y del tesorero del club, Ferran Olivé, ambos vinculados a cargos relacionados con la Superliga.

Artículo por Luis Mazariegos. Publicado el 8 de febrero de 2026.