martes, 27 de enero de 2026
Antes de los encuentros decisivos de la fase de grupos, el equipo de análisis de la UEFA estudia de qué modo los entrenadores influyen en los partidos mediante sustituciones y reorganizaciones tácticas. Entre el pitido inicial y el final las posiciones en la tabla pueden variar rápidamente, y los técnicos en la banda recurren a cambios puntuales o a modificaciones de sistema para intentar conseguir el resultado necesario. A continuación se presentan tres ejemplos recientes que ilustran el efecto de esas decisiones.
Reajuste táctico de Flick
El primer ejemplo es la remontada de Barcelona contra Eintracht en la sexta jornada, donde Hansi Flick modificó la estructura del equipo en posesión con un impacto claro. Los promedios de posiciones muestran que en la primera parte el equipo colocaba frecuentemente hasta cinco jugadores muy arriba, mientras que tras pasar del modelo 3-2-2-3 a un 4-3-3 en la segunda mitad la disposición del equipo cambió.
Eintracht defendió muy atrás en la primera parte: seis jugadores retrocedieron para cortar líneas de pase y dejar poco espacio para las entradas. Flick introdujo a Marcus Rashford por Fermin Lopez en el descanso para ganar amplitud y obligar a los defensores rivales a desplazarse hacia la banda. El cambio a un 4-3-3 con laterales más profundos provocó que los jugadores de Eintracht subieran más y Barcelona comenzara a atacar a cuatro defensores en lugar de a una línea de seis, generando huecos para las incursiones que aprovechó Jules Kounde.
Arteta busca solidez defensiva con Rice
El segundo ejemplo, de la séptima jornada, muestra cómo Mikel Arteta introdujo a Declan Rice en el minuto 64 del partido contra el Inter con el marcador 2-1 a favor de los visitantes. Arsenal mantuvo el 4-3-3, pero Rice sustituyó a Eberechi Eze y, al ser más defensivo, apoyó mejor a los centrales frente a la pareja de delanteros del Inter.
Antes del cambio Arsenal utilizaba marcaje personal por todo el campo: los centrales William Saliba y Christian Mosquera se enfrentaban a los delanteros en situaciones individuales mientras el equipo presionaba con intensidad. Con la entrada de Rice el equilibrio defensivo se mantuvo, pero él aportó ayudas de cobertura y protección alrededor de los centrales, facilitando que el equipo resistiera la presión sostenida. Pep Guardiola ya había destacado la habilidad de Arteta para leer el partido desde el banquillo, y esta decisión fue otro ejemplo de una reacción rápida y efectiva; Arteta subrayó que las aportaciones de titulares y suplentes fueron determinantes.
El movimiento de McKennie por Spalletti
El tercer caso es el partido Juventus contra Benfica de la semana pasada, en el que Luciano Spalletti situó a Weston McKennie más centrado en la segunda parte. Juventus empezó usando un 4-2-3-1 en posesión, con McKennie en la derecha. Tras el descanso la alineación se aproximó a un 4-4-2: Francisco Conceicao ocupó la banda derecha y McKennie se desplazó al centro junto a Jonathan David.
En la primera mitad Juventus no consiguió generar carreras por detrás de las defensas y acusó la falta de ese tipo de desmarques. Cuando McKennie actuó en el centro, el equipo ganó movilidad y realizó más irrupciones hacia delante; el xG aumentó de 0.37 antes del descanso a 1.02 después. Los movimientos de McKennie dentro del área y sus disparos culminaron en el gol que marcó, y Spalletti destacó su capacidad para anticipar dónde puede caer el balón.
Más análisis
El grupo de análisis de la UEFA sigue publicando reportajes tácticos antes de la jornada siete, incluyendo piezas sobre el arte del juego defensivo, la flexibilidad táctica del Liverpool en San Siro y la potencia de Arsenal en jugadas a balón parado en jornadas anteriores.
Actualizado: martes, 27 de enero de 2026