El expresidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ha aclarado las persistentes afirmaciones sobre la supuesta influencia decisiva de Lionel Messi en las transferencias del club durante sus últimos años en el Camp Nou. Bartomeu desmintió estos rumores, señalando que las decisiones administrativas y de fichajes correspondían al consejo y a los directores deportivos, mientras que Messi se enfocaba únicamente en su rendimiento dentro del campo.
Bartomeu enfatizó que la relación entre el jugador y el club fue estrictamente profesional: “Messi no decidía sobre fichajes ni entrenadores; no tenía privilegios. Todas las decisiones fuera del campo las tomaban el director deportivo y la junta”. También recordó la situación en 2020 cuando Messi intentó marcharse, explicando que no podía salir gratis por contrato y razones económicas, por lo que permaneció en el equipo.
Sobre la situación financiera, Bartomeu rechazó la idea de una “herencia envenenada” frecuentemente mencionada por la directiva actual. Aseguró que el Barcelona tenía un crecimiento sólido antes de la pandemia de COVID-19, y que la posterior pérdida de 500 millones de euros fue consecuencia de la crisis global. Criticó la exageración de las pérdidas que llevó a la pérdida del estatus de fair play financiero.
Esta aclaración sobre el papel de Messi ayuda a desmentir mitos mediáticos y a centrar la atención en los desafíos complejos que enfrentó el club, donde la influencia del jugador no fue un factor dominante en la gestión.