Barcelona afronta el mercado de verano 2026 con prioridades claras que dejan cada vez más improbable la llegada del extremo del PSG Bradley Barcola. El club catalán ya ha cerrado la contratación de Anthony Gordon procedente del Newcastle, lo que ha cambiado de forma significativa su estrategia de fichajes.
La incorporación de Gordon, impulsada firmemente por el cuerpo técnico encabezado por Deco y Hansi Flick, refuerza las alas del ataque blaugrana, reduciendo la necesidad de perseguir a Barcola a pesar de que el delantero francés tiene previsto salir del PSG tras el Mundial. Valorada en torno a los 70 millones de euros, la salida de Barcola llama la atención de clubes de la Premier League como Liverpool, Arsenal y Manchester United, siendo el fútbol inglés el destino más probable.
Aunque Barcelona ha dejado de lado una postura activa en torno a Barcola, su salida del PSG podría afectar indirectamente al club. Los campeones franceses ya estudian posibles sustitutos, entre ellos Ferran Torres, que dispone de un año más de contrato en el Camp Nou. Se informa que Barcelona prepara una oferta de renovación para asegurar sus opciones ofensivas.
El principal objetivo del Barcelona ahora es reforzar la posición de delantero centro, con Julián Álvarez como principal objetivo. Este cambio responde a la inversión significativa realizada en Gordon, que satisface las necesidades de los extremos junto a Raphinha.
Intentar fichar a Barcola en este momento se considera excesivo y poco práctico desde el punto de vista económico, dada la ya consolidada posición de los extremos. La estrategia de fichajes del club busca una asignación eficiente de recursos, priorizando la contratación de un delantero para la temporada 2026/27.
La planificación del Barcelona denota un enfoque adaptativo y estratégico en consonancia con la realidad del mercado actual. La incorporación de Gordon ejemplifica la construcción metódica de la plantilla sin duplicaciones innecesarias ni gastos excesivos.