Barcelona tomó la rápida decisión de convertir en permanente el fichaje del delantero egipcio de 18 años Hamza Abdelkarim tras su llegada en calidad de cesión en febrero. En poco tiempo con el Juvenil A, impresionó al cuerpo técnico con su capacidad goleadora y adaptación al estilo y vida del club.
En solo 11 partidos, Hamza anotó ocho goles en la liga juvenil y la Copa de Campeones. Su movilidad, habilidad para jugar con ambas piernas y madurez futbolística destacaron en el exigente entorno de La Masia. A nivel internacional, se destacó en el Mundial Sub-17, donde marcó dos veces, asistió y capitaneó a Egipto ante Inglaterra, demostrando liderazgo y talento.
Lo que convenció al Barcelona no fue solo su fútbol, sino también su mentalidad y capacidad para manejar la presión. Con 17 años ya había jugado en el primer equipo del potente Al Ahly de Egipto, y ahora con 18 está convocado para el Mundial con la selección absoluta, portando el dorsal 9.
El club pagó alrededor de 1,5 millones de euros más variables, una inversión considerada inteligente por su rápido desarrollo y potencial. Hamza, seguidor del Barça desde niño, logró integrarse con facilidad en el vestuario y en la ciudad.
El siguiente paso será incorporarse al primer equipo de Hansi Flick para la pretemporada, donde se evaluará su preparación para el fútbol profesional. Barcelona no tiene prisa, pero ve en Abdelkarim una de las adquisiciones jóvenes más prometedoras de los últimos años.
Para el atacante, éste es un momento decisivo que podría abrirle las puertas del fútbol europeo de élite. Su caso refleja los valores de La Masia: talento, carácter y compromiso con el club.
La ampliación de la red global de talentos y la consolidación del fichaje de Hamza demuestran el enfoque estratégico para el futuro del equipo.