Atlético de Madrid llega al partido de vuelta de la semifinal de la Copa del Rey con una ventaja de cuatro goles, pero muestra debilidades defensivas que no eran habituales en la era Simeone.
El cambio en el estilo de juego, más arriesgado y abierto, ha dejado espacios que el Barça, con jugadores como Lamine Yamal y Raphinha, sabe aprovechar con su capacidad ofensiva. Esta evolución ha debilitado la solidez defensiva tradicionalmente característica del Atlético.
Diego Simeone es consciente de la dificultad del duelo en el Camp Nou y subraya el nivel ofensivo y la personalidad del equipo dirigido por Hansi Flick, que ha demostrado ser uno de los más competitivos en Europa y La Liga.
Por tanto, el Atlético debe defender no solo su ventaja en el marcador, sino también su estructura frente a una amenaza importante. El resultado definirá el paso a la final y reflejará la adaptación del equipo rojiblanco a los riesgos derivados de su evolución táctica.