El Ayuntamiento de Sant Joan Despí, donde se ubica el estadio Johan Cruyff del FC Barcelona, ha manifestado reservas sobre el proyecto de ampliar la capacidad a 16.000 espectadores. La alcaldesa Belén García aseguró que esa dimensión presenta complejidades técnicas y problemas de convivencia con la vecindad y otras instalaciones cercanas.
Aunque dispuestos a aceptar remodelaciones, el consistorio plantea un límite más reducido, alrededor de 10.000 plazas. Esta restricción responde a preocupaciones por la movilidad y accesos, dado que aumentar la afluencia de público podría sobrecargar el tráfico y el aparcamiento. Se insiste en que la llegada de aficionados se realice mediante transporte público y lanzaderas.
El Barcelona busca ampliar para acoger partidos del primer equipo durante las obras en Spotify Camp Nou y mejorar las condiciones para el equipo femenino y el Barça Atlètic. Sin embargo, LaLiga ya concedió una excepción temporal para el actual aforo, que difícilmente se repetirá.
Esta limitación condiciona el desarrollo de la infraestructura azulgrana en su ciudad deportiva, repercutiendo en la planificación deportiva y económica. Los seguidores deberán entender que ciertos encuentros de Primera seguirán realizándose en el estadio principal tras las obras, y que el crecimiento en ingresos por taquilla en Johan Cruyff será menor al previsto inicialmente.