El capitán del Barcelona, Ronald Araujo, estuvo en la Ciutat Esportiva el martes, a pesar de que el primer equipo tenía un día de descanso programado.

El defensor eligió entrenar de todos modos, sumando trabajo extra mientras el FC Barcelona entra en la fase decisiva de la temporada, donde los márgenes son más estrechos y las decisiones más duras.

El jugador de 26 años ha estado recuperando impulso desde noviembre, cuando fue expulsado contra el Chelsea en la UEFA Champions League y luego se alejó para atender problemas de salud mental. Pasó tiempo en Jerusalén y regresó a Uruguay durante el receso invernal antes de reincorporarse al equipo.

Su regreso ha sido gradual: una breve aparición en la final de la Supercopa de España contra el Real Madrid, minutos en Europa contra el Slavia Praga y Copenhague, y algunos minutos en La Liga. A principios de este mes, fue titular en los cuartos de final de la Copa del Rey contra el Albacete, donde anotó el segundo gol del Barcelona que los llevó a las semifinales.

Araujo habló abiertamente sobre la importancia del partido para su confianza y crecimiento, destacando lo importante que es jugar y ganar finales. También abrazó calurosamente al nuevo entrenador Hansi Flick, a quien llamó como un padre y elogió su manejo de cada jugador.

La reacción dentro del club ha sido de apoyo, con Joan Laporta expresando satisfacción por el regreso del capitán y su gol, y Gerard Martí expresando su alegría por él.

En la práctica, con Andreas Christensen lesionado y Pau Cubarsí y Eric García con mucha carga de trabajo, la velocidad y físico de Araujo se adaptan bien a las necesidades defensivas del Barcelona bajo Flick.

Aunque en momentos clave Araujo cometió errores que afectaron su confianza, está trabajando para restablecerse como un central de primer nivel. Flick espera que así sea.