Raphinha se redimió de errores previos marcando dos penales en el partido contra el Sevilla. Uno de ellos lo lanzó a lo Panenka, picando el balón suavemente por el centro y engañando al portero.
El primer penal fue ejecutado al minuto 10, poniendo el marcador 1-0. El segundo, más clásico, fue colocado con precisión a la derecha del portero. Raphinha lleva convertidos 17 de 18 penales en su carrera profesional, lo que evidencia su eficacia desde los once metros.
Su actuación demuestra no solo resiliencia mental, sino también influencia en partidos decisivos. Su rendimiento en esta temporada, incluyendo todas las competiciones, se asemeja al logrado la campaña anterior, cuando fue un jugador clave para el Barcelona.
El acierto de Raphinha en los penales es fundamental para la estabilidad del equipo y la efectividad ofensiva en la lucha por los títulos. Su confianza en estas situaciones ayuda a que el Barcelona mantenga el liderazgo y mire con optimismo hacia el futuro.