Joan Laporta fue reelegido presidente del Barcelona con una ventaja clara frente a su principal rival, Víctor Font, quien nunca logró amenazar seriamente su posición. Desde la fase inicial de recogida de firmas, Laporta casi dobló el apoyo de Font, anticipando la diferencia final en las elecciones.

Un factor clave fue el respaldo del entrenador Hansie Flick, una figura muy querida en el club. Su participación activa en la campaña de Laporta, incluida la asistencia a la presentación del libro del presidente, reforzó la confianza entre los aficionados. Por su parte, Font cometió un error estratégico al anunciar la posible destitución del director deportivo Deco, lo que generó dudas sobre la permanencia de Flick, ya que ambos forman un tándem exitoso.

Otro elemento importante fue el guiño de apoyo del joven talento Lamine Yamal, quien publicó una foto con Laporta el día antes de las elecciones, fortaleciendo la posición del presidente entre los seguidores. El intento de Font por contar con Lionel Messi fue infructuoso, pues hubo solo contactos mínimos y el jugador mantuvo silencio durante la campaña.

Mientras tanto, el ataque de Xavi Hernández contra Laporta, culpándolo por la salida de Messi, no tuvo el efecto esperado. Figuras del sector desmintieron sus afirmaciones, y la respuesta de Laporta, destacando el éxito de Flick con los mismos jugadores, cerró el tema.

La estrategia de Laporta se centró en tres pilares: el buen momento del primer equipo bajo Flick y Deco, el avance visible en la construcción del nuevo estadio Spotify Camp Nou y la recuperación económica del club. Evitando temas polémicos, el presidente apostó por su carisma y autoridad.

Los intentos de Font de cambiar el rumbo—acusaciones financieras y la mención de Erling Haaland como posible refuerzo—no tuvieron apoyo. La falta de pruebas y una comunicación débil minaron su campaña.

La victoria contundente de Laporta refleja no solo la preferencia de los aficionados sino también su entendimiento de la imagen y prioridades del club, asegurando la continuidad en la consolidación deportiva y económica del Barcelona.