Autor: Nick Balle. Fecha: Feb 7, 2026, 10:52 PM UTC. En el encuentro frente al Mallorca Marcus Rashford fue la figura decisiva del Barcelona, tomando la iniciativa en un partido donde se echó en falta la intensidad y el liderazgo de Raphinha. La ausencia temporal del brasileño ya se notó al inicio de la temporada, y cada duelo en la lucha por La Liga con el Real Madrid tiene una importancia añadida.
El equipo no empezó bien: la energía era escasa y parecía que el conjunto corría el riesgo de recibir un aviso por parte de Jan Virgili, un producto de la cantera que el club dejó marchar el verano pasado. En este tipo de citas la presencia de Raphinha suele reactivar el ataque, pero en su defecto hubo que buscar recursos en otros jugadores.
Rashford brilló desde el primer minuto: encaró a los defensores uno contra uno y generó peligro con regularidad. Con Lamine Yamal muy marcada, Marcus tuvo aún más espacios para protagonizar acciones verticales y buscar el arco rival.
Al final, la potencia superó a la fineza para romper el empate. La aportación de Rashford en Barcelona ha ido más allá de la velocidad; su mayor impacto llega cuando ocupa las bandas, participa en la elaboración y emplea su técnica cerca del área para realizar pases peligrosos o recortar hacia dentro y lanzar potentes disparos. Además, se ha convertido en el ejecutor habitual de los balones parados, ya sea en el córner que encontró a Ronald Araujo o en el libre directo que convirtió contra el Elche.
Frente al Mallorca, Rashford fue el jugador que decidió cuando el equipo lo estaba pasando mal. Lamine Yamal marcó el gol de calidad para sentenciar, pero Marcus fue quien cambió la dinámica del partido. Queda mucha temporada por delante y el Barcelona necesitará que siga asumiendo responsabilidades en los momentos de máxima presión. Al final de curso el club tendrá que tomar una decisión complicada sobre su futuro, pero por ahora su papel en el equipo queda claramente trazado.