Marc Bernal llegó a San Mamés con fuertes molestias estomacales y episodios de vómitos antes del partido entre Barcelona y Athletic Club. A pesar de ello, consultó con el entrenador Hans Flick y le aseguró que estaba en condiciones de jugar, por lo que fue alineado desde el inicio.

Sin la presencia de Pedri en el centro del campo, Bernal cumplió con criterio y potencia física, aportando al equipo durante el encuentro. En un momento del partido, se vio involucrado indirectamente en una lesión de Unai Gómez. Mientras disputaban un balón, Bernal se lo llevó con limpieza, pero Gómez cayó mal y sufrió una lesión en la rodilla, mostrando un claro gesto de dolor.

Bernal reaccionó enviando el balón fuera para que pudieran atender a su rival en el terreno de juego, un acto que reflejó empatía y respeto, recordando también sus propias experiencias con lesiones recientes. Actualmente, no se presentan indicios de gravedad en la lesión de Gómez, sin embargo, Bernal se ha preocupado por su evolución y planea contactarle una vez regrese junto al equipo rumbo a Inglaterra.

Este comportamiento evidencia no solo la determinación de Bernal para jugar a pesar de las dificultades físicas, sino también su compromiso con los valores del deporte. Su actitud sirve como ejemplo de cómo la competencia intensa puede ir acompañada de respeto y humanidad en el fútbol profesional.