La estrategia del club consiste en desarrollar jóvenes talentos a través del Barça Atlètic y el primer equipo, para luego venderlos con cláusulas favorables, incluyendo porcentajes de futuras ventas. Uno de los casos más rentables es Nico González, vendido al FC Porto en 2023 por 8,5 millones de euros, con unos 13 millones más generados tras su venta al Manchester City en 2025, sumando así cerca de 21,5 millones para el club.
Otros traspasos destacados incluyen a Ilaix Moriba, vendido en 2021 al RB Leipzig por 16 millones de euros más variables y un 10% de futura venta, y Marc Cucurella, vendido al Getafe en 2020 por 10 millones, generando luego alrededor de 1,8 millones extra tras su venta al Brighton.
En los últimos años también se registraron operaciones con Mika Faye (10,3 millones), Chadi Riad (cerca de 10 millones), Abde (7,5 millones con retención de porcentaje), entre otros, logrando un flujo constante de ingresos.
Este modelo cumple con las normativas financieras de La Liga y la UEFA, mejorando el equilibrio económico del club y optimizando los límites salariales mediante la venta de jóvenes talentos. En la práctica, esto proporciona a Barcelona recursos financieros adicionales para fortalecer su plantilla e invertir en infraestructuras.