En enero, Barcelona se mostró molesto al perder al juvenil Dro Fernández, quien ejerció una baja cláusula de rescisión para firmar con el PSG. Este movimiento deterioró las relaciones institucionales, con gran parte del disgusto dirigido hacia el agente del jugador.

Sin embargo, Barcelona ha puesto sus ojos en un defensor joven del PSG llamado Boly, cuyo contrato vence en 2027. La falta de renovación por parte del jugador ha generado malestar en PSG, creando una oportunidad para que Barcelona negocie un precio reducido.

Boly es altamente valorado por el PSG y visto como uno de los mejores laterales derechos franceses en desarrollo. Para el Barcelona, sería un sucesor ideal para Jules Kounde, una posición donde la escuadra catalana siente vulnerabilidad.

Este panorama refleja cómo la dinámica con PSG afecta la estrategia de refuerzo de Barcelona, apuntando a reforzar la defensa con talento emergente de cara a la próxima temporada.