Tras su proclamación como presidente del FC Barcelona, Joan Laporta se pronunció sobre la situación del fichaje del delantero Julián Álvarez desde el Atlético de Madrid. Laporta señaló que el club realizó una oferta concreta, consensuada con el jugador y el cuerpo técnico, que mantiene vigente, aunque el Atlético aún no ha dado su aprobación a la venta.

El presidente destacó el respeto hacia el Atlético, en especial hacia sus directivos Enrique Cerezo y Gil Marín, y reconoció su postura. Confirmó que la oferta se mantendrá "el tiempo que consideremos", pero que el Barcelona no está dispuesto a esperar indefinidamente una decisión del club rival.

Entre las figuras clave están el director deportivo Deko y el entrenador Hansi Flick, quienes junto con Laporta acordaron priorizar el fichaje de Álvarez como sustituto de Robert Lewandowski, recientemente salido. El jugador ha expresado públicamente su intención de salir del Atlético y cumplir su sueño de vestir la camiseta blaugrana, lo que fortalece la posición del club.

El Barça ha establecido un plazo para la respuesta del Atlético que coincide con el fin de la participación de Álvarez en el Mundial en Estados Unidos. Si no se inicia negociación para entonces, el club considerará otras opciones. Alternativamente, el jugador podría dar un paso adelante para presionar al Atlético a negociar, o el Barça deberá plantearse otras alternativas.

Esta decisión refleja un enfoque equilibrado de la directiva blaugrana en la política de fichajes, respetando a los clubes de la liga y coordinando internamente entre la presidencia, el cuerpo técnico y los jugadores. La postura del club demuestra su determinación para alcanzar objetivos deportivos sin perder las relaciones profesionales con otros equipos.