La Audiencia de Barcelona archivó la primera causa judicial por presunta estafa vinculada al fallido proyecto del Reus Deportiu, en el que estaba involucrado el expresidente del FC Barcelona, Joan Laporta. La Sección Décima confirmó la decisión inicial de la jueza instructora, rechazando las denuncias presentadas por el extenista Albert Ramos.

Los hechos se remontan a 2016, cuando Ramos invirtió 100.000 euros en un proyecto empresarial impulsado por Joan Olivé, exdirector general del Barça y principal accionista del Reus. La iniciativa buscaba lograr el ascenso del equipo y la creación de una academia en China inspirada en La Masia, ofreciendo una rentabilidad del 6% a tres años, aunque finalmente fracasó.

Ramos alegó que Olivé simula solvencia engañosa usando a personas conocidas como Laporta, Rafael Yuste y Xavier Sala i Martín para ganarse su confianza. Sin embargo, el tribunal señaló que no quedó probado que dichas figuras fueran usadas para atraer la inversión y que el proyecto era genuino, relacionado con la gestión del club Reus Deportiu y Bit F.C.

Además, el tribunal destacó que Ramos recibió intereses durante 2017-2019 y fue informado sobre las dificultades surgidas por la expulsión del Reus de la competición, su concurso de acreedores y la pandemia. Se descartó la existencia de un engaño premeditado hacia los inversores.

Qué significa esto

La absolución inicial de Laporta alivia la presión judicial directa que enfrenta, algo relevante dado que aún hay dos causas en trámite. Esto evita tensiones reputacionales y de gestión prolongadas que podrían afectar al club. Comparado con otros casos similares, esta resolución otorga margen para manejar mejor la situación.

El hecho de que Laporta quede libre de cargos en esta fase favorece la estabilidad interna del Barcelona, que actualmente realiza esfuerzos para mejorar sus finanzas y cumplir las normativas de fair play. Los problemas legales con altos directivos pueden socavar la confianza de inversores y aficionados, por lo que este desenlace es positivo.

La sentencia también sienta un precedente al valorar proyectos empresariales complejos considerando los riesgos inherentes y la realidad de los hechos, no solo las acusaciones. Esto beneficia la gestión y la imagen institucional del club.

No obstante, quedan pendientes dos investigaciones que podrían aún impactar en la presidencia si se prueban nuevos cargos.

En conclusión, la absolución de Laporta en esta primera causa relativa al caso Reus reduce la inestabilidad jurídica y contribuye a la tranquilidad del club en un momento delicado. Será fundamental que la dirigencia mantenga transparencia para mitigar posibles efectos negativos de los procesos abiertos. Los aficionados y expertos deberán seguir atentos a los próximos movimientos judiciales, que pueden influir en la reputación y estabilidad operativa del Barcelona a corto y medio plazo.