De cara a las elecciones en el FC Barcelona, la oposición está fragmentada y eso condiciona la posición de Joan Laporta. Víctor Font propone un plebiscito sobre su figura; Marc Ciria rehúsa pactos; Xavi Vilajoana mantiene su línea; y Joan Camprubí trabaja para conformar una única candidatura. Esa falta de unidad de las alternativas facilita la vida de Laporta si no se llega a una coalición clara.
No obstante, la esencia democrática es elegir entre propuestas que representen distintas sensibilidades. Una lectura clave de los resultados será si Laporta alcanza la mayoría absoluta: si no suma más votos que el resto de candidatos juntos, ganarán peso los defensores de un proyecto unitario por parte de la oposición.
El futuro del club lo decidirán 114.571 socios inscritos, que elegirán al equipo directivo para los próximos cinco años. Si se repite la participación de 2021, del 50,42% (55.611 votos), el 15 de marzo acudirán a las urnas 57.766 socios, una cifra excepcional en una asociación deportiva y una muestra de la singularidad del club.
En el plano deportivo, Laporta presenta argumentos fuertes: con Xavi y Flick el equipo ha vuelto a ser campeón y a mostrar un estilo reconocible; incorporaciones como Koundé, Lewandowski, Raphinha, Dani Olmo y Joan García avalan la labor de Mateu Alemany, Jordi Cruyff, Deco y Bojan. Además, el nuevo Camp Nou avanza más rápido de lo previsto: estadio, plantilla y títulos son su gran balance deportivo.
En el lado negativo figuran asuntos relevantes: la promesa incumplida con Leo Messi; escándalos vinculados a ISL; un proveedor que abonó parte de las garantías de la junta; la relación tensa con New Era Visionary Group; la elección de Limak pese a ser la peor valorada según criterios internos del club; la deuda disparada; la venta de patrimonio; las pérdidas acumuladas; y la imposibilidad de inscribir por no haber resuelto la cuestión de la norma 1:1.
A partir de ese balance, corresponde a cada socio decidir libremente qué pesa más al ejercer su derecho al voto. La democracia sin información no es completa, y los electores deben valorar el conjunto de logros deportivos y fallos de gestión antes de decidir.