La academia La Masia sigue de cerca el progreso del joven centrocampista Ebrima Tunkara, destacado durante el reciente Europeo sub-17 con un gol y cinco asistencias. Sus cualidades y rápido avance ilustran el enfoque integral del club en la formación de talentos.
Ebrima llegó a la academia en la temporada 2018/19 tras ser observado en un partido del Cerdanyola. Su padre emigró de Gambia a España, con la familia mudándose posteriormente a Cataluña. Desde el inicio, el club detectó su clara superioridad frente a sus compañeros.
En los últimos años, La Masia ha adaptado sus políticas internas sobre contratos de jugadores jóvenes, como respuesta a salidas recientes de futbolistas prometedores como Marc Guiu y Dro. Ahora, los contratos incluyen cláusulas variables que aumentan tras alcanzar hitos como convocatorias en Youth League, participación en Barça Atlètic o partidos con el primer equipo. Este sistema busca retener a los jugadores con potencial y mantener el control del club.
En marzo de 2026, tras cumplir 16 años, Tunkara renovó su contrato. Más allá de alcanzar etapas como jugar en Youth League y ser convocado para Barça Atlètic, probablemente esta temporada sea inscrito oficialmente en el filial, elevando su cláusula de rescisión a 20 millones de euros.
Este método refleja la filosofía de La Masia, que combina el cuidado personalizado con una visión a largo plazo para integrar poco a poco a los jóvenes en el primer equipo. Un coordinador de la academia comentó sobre el talento de Tunkara: “Rara vez llamo después de los primeros diez minutos, pero su superioridad fue evidente de inmediato.”
Esta metodología resalta la importancia del desarrollo integral, la retención dentro del club y la promoción gradual al nivel profesional, contribuyendo a la formación de un plantel estable para el futuro.