Joan Camprubí, líder del movimiento ‘Som un Clam’ y figura principal de la oposición en las últimas elecciones presidenciales del FC Barcelona, reafirmó su rechazo a la posibilidad de que el club se transforme en una Sociedad Anónima Deportiva. Aunque fue derrotado con un amplio margen por Joan Laporta, Camprubí sigue defendiendo reformas que protejan la esencia del club y los intereses de sus socios.

En una entrevista para Mundo Deportivo, Camprubí repasó su intento de unir a los distintos candidatos opositores para presentar una alternativa sólida. Esa unidad no se logró debido a divergencias y falta de concesiones. Insiste en que deben introducirse cambios estatutarios que impidan constitucionalmente que el Barça se convierta en una sociedad anónima, algo que actualmente no está totalmente descartado, sobre todo al comparar con el Real Madrid y su presidente Florentino Pérez, quien impulsa esa transformación.

Camprubí también expresó preocupación por la desconexión creciente entre club y aficionados, agravada por asambleas telemáticas y la pérdida de ese “caliu” —calor humano y cercanía— entre seguidores, jugadores y directiva. Valoró positivamente el trabajo del entrenador Hansi Flick, que ha integrado a jóvenes talentos de La Masía y fortalecido al equipo, resaltando asimismo los logros del equipo femenino pese a la salida de figuras clave.

La postura de Camprubí refleja la inquietud de una parte importante de los socios por preservar el control del club frente a intereses mercantiles. Frente a la tradicional gestión democrática y participativa, la amenaza de privatización implica una transformación profunda con consecuencias importantes. Esto recuerda el proceso observado en el Real Madrid, donde la empresa tiene un papel creciente en la gestión.

La falta de unidad entre los candidatos opositores subraya tensiones internas y ambiciones personales que han obstaculizado una alternativa fuerte, facilitando así la continuidad de Laporta quien cuenta con respaldo por avances deportivos y la continuidad del proyecto actual a pesar de las dificultades económicas.

El llamado a reforzar el vínculo social tiene sentido para recuperar el protagonismo de los socios y evitar que la distancia entre club y afición erosione la identidad y la pasión que definen al Barcelona.

Conclusión

Joan Camprubí apuesta por conservar al FC Barcelona como una entidad gestionada por sus socios y no como una empresa anónima que pueda perder el control democrático. En un momento de transición económica y deportiva, este debate es decisivo para el futuro a corto y medio plazo del club. Socios y expertos deberían seguir de cerca cómo evoluciona esta cuestión en los próximos meses y las respuestas que dé la directiva de Laporta, pues definirá no solo el modelo financiero sino también deportivo del Barça.