Kika Nazareth, mediocampista fundamental del FC Barcelona, compartió las emociones del vestuario tras el empate en la ida de la semifinal de la Champions League. Comentó que el equipo está acostumbrado a ganar, por lo que empatar o perder es algo inusual. «Ese día sufrimos, lloramos, pero al día siguiente descansamos y nos enfocamos con energía renovada en la preparación», explicó la portuguesa.

Destacó que en el vestuario no se habla tanto del último partido como de aspectos técnicos y de cómo mejorar para el encuentro de vuelta. Señaló que el fútbol está cambiando, y ya no pueden salir convencidas de ganar sin más, lo que les da más motivación.

La atmósfera del equipo, marcada por la convivencia de distintos idiomas y la personalidad fuerte, facilita sobrellevar los momentos difíciles psicológicamente. Los entrenamientos previos al partido decisivo se realizan con sonrisas y confianza, reflejando una gran preparación mental.

Estas declaraciones evidencian la resiliencia mental del Barcelona Femenino, crucial para afrontar el partido de vuelta y aspirar a la final de Champions. Los aficionados encuentran en estas palabras motivos para confiar en la fortaleza interna y la unión del equipo en momentos críticos.