Barcelona mantiene el interés en el delantero del Atlético de Madrid, Julián Álvarez, quien según informes está decidido a acelerar su traslado al club catalán.
Según medios españoles, a pesar de una oferta oficial de Barcelona de 100 millones de euros, la directiva rojiblanca se niega a negociar. El contrato de Álvarez con el club madrileño se extiende hasta 2031 e incluye una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.
El jugador, según se informa, se siente traicionado por su club, ya que se le aseguró que iniciarían negociaciones si llegaba una oferta adecuada, lo cual no ocurrió tras el acercamiento de Barcelona. Por ello, Álvarez planea hacer un gesto público—posiblemente antes de finales de julio o a más tardar a principios de agosto—para presionar por conversaciones directas con la directiva.
Durante el Mundial, Álvarez dejó clara su intención de marcharse: "Hablé con los dirigentes que tenía que hablar. Creo que esta transferencia es lo mejor para todos y quiero cumplir mi sueño." El posible paso a otros clubes interesados como Arsenal quedó descartado, dado que los londinenses han cambiado su prioridad hacia Vinicius Junior del Real Madrid.
En Barcelona, tanto la dirección deportiva como el cuerpo técnico ven a Álvarez como un refuerzo ideal para la delantera. Sin embargo, el club solo realizará nuevas ofertas si las negociaciones bloqueadas se reactivan mediante la propia iniciativa del jugador.
El Atlético comenzará la pretemporada bajo la dirección de Diego Simeone el 10 de agosto, lo que podría influir en la evolución del traspaso.