En el encuentro contra el Celta, Barcelona vio cómo se anulaba un magnífico gol de Ferran Torres por un fuera de juego muy ajustado señalado por VAR. El árbitro en el campo, José Luis Munuera Monereo, inicialmente validó el tanto, pero el responsable del VAR, Carlos del Cerro Grande, lo anuló aduciendo un offside milimétrico. Torres realizó una volea excelente tras un pase preciso de Pedri, con el balón estrellándose en el travesaño, una acción que para muchos debió valer.
Según Mundo Deportivo, en el club hay gran molestia porque es precisamente Carlos del Cerro quien supervisa estas decisiones, y este no es un caso aislado. Ya en enero hubo otras acciones anuladas muy discutidas con tecnología similar, afectando resultados importantes en partidos contra Real Sociedad.
El malestar va más allá de este incidente puntual. Como informa Marca, el Barça ha presentado quejas formales ante la UEFA y la Real Federación Española de Fútbol por decisiones arbitrales erróneas o inconsistentes durante la temporada, desde penales no pitados hasta expulsiones discutidas y faltas en la actuación del VAR, que han perjudicado deportiva y económicamente al club. La anulación contra el Celta fue la gota que colmó el vaso para cuerpo técnico, jugadores y directiva.
Esta problemática genera preocupación en vista de los próximos partidos clave en La Liga. De acuerdo con Barca Universal, en el club temen que las decisiones arbitrales en duelos contra Getafe y Osasuna puedan ser decisivas para mantener el liderato, aumentando la presión sobre el equipo.
Un análisis de estos hechos destaca tres puntos principales. Primero, la reiteración de controversias con el VAR y la influencia arbitral evidencian un déficit en la transparencia y uniformidad de los criterios, lo que socava la credibilidad de la competición. Segundo, las decisiones inconsistentes pueden romper el ritmo de juego del Barça y desviar la atención de lo importante. Tercero, la persistente incertidumbre sobre la justicia puede afectar la motivación y las tácticas del equipo debido al estrés adicional.
Para la afición, todo esto indica que Barcelona no baja la guardia y continúa luchando por condiciones justas en el campo, algo vital en la recta final del campeonato. El club enfrenta retos no sólo de sus rivales, sino también de situaciones arbitrales controvertidas, haciendo fundamental el apoyo constante de sus seguidores para superar adversidades y buscar la victoria.