Hansi Flick compareció serio y crítico tras la derrota del Barça en Montilivi (1-2).
El técnico evitó entrar en profundidad en la polémica arbitral del segundo gol del Girona, pero dejó clara su opinión: «No quiero hablar de eso, todo el mundo ha visto lo que ha pasado en el segundo gol», y lanzó una pregunta retórica sobre si fue falta o no para no insistir más.
Sin embargo, Flick no quiso escudarse en el arbitraje y señaló directamente el rendimiento del equipo, especialmente después del descanso: en la segunda parte jugaron realmente mal y estuvieron muy flojos defensivamente. Añadió que no hay excusas, aunque el nivel de arbitraje fue del mismo signo que el nivel de juego del equipo.
El entrenador reconoció que el equipo no atraviesa su mejor momento y que les queda un camino largo para volver a pelear por la primera plaza. También apuntó al cansancio acumulado: el equipo está cansado, no fresco, y necesita más hambre para ganar, más control y menos errores.
Flick reclamó responsabilidad compartida: no hay excusas, no han hecho su trabajo y deben mejorar. Recordó que tuvieron muchas oportunidades en la primera parte y que el Girona las tuvo en la segunda; en las transiciones y en defensa, sobre todo, no lo hicieron bien. El posicionamiento, especialmente en el centro del campo, tampoco fue bueno y se cometieron demasiados errores.
Como medida inmediata, dio a la plantilla dos días libres para descansar y recuperar energía antes del próximo compromiso. Todos están decepcionados, pero lucharán: el jueves volverán a la normalidad y entrenarán mejor. Flick confía en recuperar a jugadores clave en los próximos días —espera a Pedri, a Rashford y quizá a Gavi— y sostiene que esos regresos pueden marcar un punto de inflexión.