Fernando Redondo fue el cocinero de La Masía durante casi tres décadas. Natural de Soria, se convirtió en una figura fundamental para varias generaciones de futbolistas, incluyendo a Víctor Valdés, Andrés Iniesta y Lionel Messi.

Más que un simple cocinero, Redondo preparaba platos tradicionales que los jóvenes disfrutaban, con sus famosos canelones como uno de los más apreciados. Su cercanía con los jugadores era notable; por ejemplo, Jean Marie Dongou recordaba las bromas sobre pedir más comida, mostrando el ambiente familiar que se vivía.

Además de la comida, Redondo cumplía un rol emocional. En La Masía, donde los jóvenes están lejos de casa, su presencia ayudaba a crear un entorno de cariño y apoyo fundamental para su crecimiento personal y deportivo. El club valora estos lazos como parte clave de su modelo formativo.

La historia de Redondo demuestra que el éxito de la academia no solo se basa en la técnica, sino también en el cuidado y la atmósfera que rodean a los talentos en formación.