A principios de enero, el Barcelona tenía la opción de compra por Marcus Rashford por 30 millones de euros, pero decidió esperar para evaluar su rendimiento. En la primera mitad de la temporada, Rashford brilló, pero desde entonces su nivel ha caído notablemente. En sus últimos 15 partidos anotó solo 3 goles y dio 1 asistencia, un contraste con sus anteriores 20 encuentros, donde acumuló 7 goles y 8 asistencias.
El entrenador Hans-Dieter Flick ha pedido más de Rashford, destacando su potencial, pero el jugador no ha logrado recuperar la regularidad. Además, en dos últimos partidos frente a Sevilla y Newcastle no disputó ni un minuto, situación que ha despertado dudas en la dirección deportiva. Deco, director técnico, evalúa otras opciones como Abde, Virgili y sigue de cerca al joven del Benfica, Schjelderup.
Por otro lado, el Manchester United solo contempla vender o recuperar al jugador, rechazando una nueva cesión. Las negociaciones se complican por las exigencias económicas y las limitaciones del fair play financiero.
La decisión final sobre Rashford la tomarán Flick y Deco, quienes deben valorar el rendimiento deportivo y las implicaciones financieras. Renunciar a la compra abriría las puertas a otros talentos y cambiaría la ofensiva del Barcelona.