Barcelona atraviesa un momento complicado debido a las lesiones de jugadores fundamentales como Frenkie de Jong, Alejandro Balde y Jules Kounde, lo que debilita fuertemente al equipo. De Jong podría estar fuera de acción entre cinco y seis semanas, mientras que Balde podría ausentarse por un mes; aún no hay fecha clara para el regreso de Kounde.

En el vestuario crece la frustración por los métodos de preparación física. La mayoría de los jugadores expresa malestar por la falta de ejercicios de fuerza, reclamando que esto influye negativamente en su rendimiento y aumenta el riesgo de lesiones. Esta situación ha ocasionado una pérdida de confianza en el entrenador físico principal, Julio Tous.

El entrenador Hansi Flick intenta posponer decisiones hasta el final de la temporada para evitar más conflictos, pero los futbolistas piden cambios estructurales en el departamento físico. Oficialmente, el club niega problemas sistémicos y no contempla modificaciones en el equipo de Tous.

Si las lesiones continúan, el Barcelona podría enfrentar dificultades en los meses decisivos. La confianza y la correcta recuperación son elementos clave para mantener el nivel competitivo, por lo que la crisis interna adquiere gran relevancia.