En 2014, la FIFA impuso al FC Barcelona una prohibición de fichajes durante dos ventanas por irregularidades en la inscripción de jugadores menores de edad. Esta sanción no solo afectó la operatividad del club, sino que también perjudicó gravemente el desarrollo de varios promesas de La Masia que vieron limitada su participación y formación en el club.
Por ejemplo, Lee Seung-woo, apodado el “Messi coreano”, llegó a la academia con 13 años y destacó por su talento excepcional. Tras las sanciones, apenas pudo jugar y tuvo que regresar a Corea del Sur, donde juega actualmente en Jeonbuk Hyundai. En contraste, Takefusa Kubo volvió a Japón, logró afianzarse y luego fue captado por el Real Madrid; ahora es protagonista en la Real Sociedad.
Otro caso relevante es Kays Ruiz, mediapunta creativo que pasó casi todo 2023 sin club debido a las limitaciones y problemas personales. Actualmente juega en la segunda división de Bélgica y ha aprendido a valorar la disciplina para intentar relanzar su carrera. Theo Chendri, amigo de Ousmane Dembélé, y Ben Lederman, el primer estadounidense en La Masia, también sufrieron las consecuencias del castigo y buscaron otras oportunidades.
Este episodio evidencia cómo las sanciones a gran escala pueden frenar el desarrollo de jóvenes cuyo futuro depende de un entorno estable. La medida de la FIFA complicó el progreso de varias promesas de La Masia, subrayando la importancia de cumplir estrictamente con las normativas y proteger a los jóvenes talentos en clubes de élite.